HACIENDO MEMORIA

Adéntrate en la historia de nuestra centenaria bodega

4ª Generación

Desde que mi bisabuelo fundara esta bodega en las postrimerías del pasado siglo, el vino ha sido la constante preocupación de nuestra familia.

El Bisabuelo Gaspar, que así se llamaba el fundador, cursó los estudios de magisterio sin llegar a ejercer pues se casó con la hija de un agricultor que hacía su propio vino como tantos de aquel entonces y se animó a cambiar el birrete y la palmeta por la moledora y el lagar.

Mi abuelo (Luis Naranjo. 2ª generación), siguiendo la tradición de su padre, dejó los estudios de medicina para meterse de lleno en el tan querido como poco lucrativo negocio del vino.

La tercera generación, con el nombre de “Hijos de Luis Naranjo”, fue la que ocupó la más dilatada etapa. Al frente estuvo mi tío Dionisio Naranjo Recuero quien consiguió que nuestra empresa prosperase y se modernizase en sus instalaciones en pro de una calidad con la que introdujo nuestro vino en gran parte de España.

Transcurrían los primeros tiempos de la década de los 50 cuando, después de unos años interno en los Marianistas de Ciudad Real, impuestos por la autoridad de mi madre (Matilde, hermana de Dionisio), conseguí de la misma el cambio a la Escuela de Comercio y, como los resultados de los estudios no eran demasiado brillantes, mi madre y mi tío desistieron de tener un profesor mercantil en la familia a cambio de conseguir un conductor joven para un camión que adquirió la bodega en esas fechas.

Poco a poco fue cediendo mi tío competencias que recaían sobre mi persona y como representante de los biznietos del fundador, tuve que responsabilizarme, erigiéndome “el jefe”, apodo que me han colocado mis hijos, los cuales desde hace bastantes años son los verdaderos artífices de la prosperidad y el excelente funcionamiento de la bodega.

Francisco Muñoz de Cuerva Naranjo.

5ª Generación

A principios de los años 70 yo, Ramón, ya empezaba a tener contacto con la bodega y, a modo de anécdota, quiero recordar que una mañana al salir de la escuela con mi hermano Paco, subimos al empotro y empezamos a probar los vinos de las tinajas recién terminadas. La bajada del empotro fue catastrófica pero aún más la llegada a casa cuando nuestra madre se percató de la cogorza…

Viendo mi padre Paco que los estudios no eran mi fuerte, decidió montarme en un tractor y enviarme con el tractorista de la casa a labrar las viñas, creo que incluso antes de tener carnet.

Al poco tiempo se incorpora mi hermano Paco, formando la quinta generación. Y, en pocos años, se cumplió el centenario de la inauguración, fiesta que tuvo repercusión en toda la comarca. Se invitó a autoridades regionales, proveedores de uva, clientes de ámbito nacional, amigos y al pueblo en general.

A partir de aquí, se cambia la imagen corporativa y se van haciendo obras de mejora en las instalaciones. Como obra principal destacamos nuestra cueva de crianza de arquitectura contemporánea realizada por el estudio Bernalte y León.

Al mismo tiempo van surgiendo inquietudes comerciales incorporando un departamento de exportación donde comercializar nuestras marcas ya consolidadas “Viña Cuerva” o “Casa de la Dehesa”. Y otro de los retos es el Enoturismo, construyendo un salón en una parte de la nave de tinajas, con estilo vanguardista, en el que se comienza a realizar un ciclo de conciertos de jazz cada primavera donde se disfruta del maridaje perfecto: vino, música y gastronomía.

Ramón y Francisco Muñoz de Cuerva Sobrino.

6ª Generación

Un gran varapalo nos llega con la muerte repentina de Paco, hermano de Ramón, en el año 2016.

En ese momento arranca la sexta generación, que estaba formándose para más adelante coger las riendas de este negocio generacional.

Aquí nos encontramos Patricia, hija de Ramón, y Javier, hijo de Paco, introduciendo nuevos aires pero siempre de la mano de nuestro padre y tío que sigue al frente aunque delegando cada vez más en nosotros.

La situación de las bodegas de nuestras características ha cambiado con respecto a todo lo anteriormente mencionado. Bodegas Naranjo ha sido una gran empresa de vinos a granel de calidad y en el punto que nos encontramos hemos tenido que apostar por embotellar la esencia que nos han ido transmitiendo tantos y tantos años las generaciones pasadas. Porque como dijo nuestro abuelo: “el vino ha sido la constante preocupación de nuestra familia”.

Y así seguirá, cumpliendo pronto los 125 años….y muchos más.

Patricia y Javier Muñoz de Cuerva.

NUESTRAS INSTALACIONES

Infinidad de reformas ha ido sufriendo la bodega desde su inauguración en 1898 hasta como hoy día se conoce.

Gaspar levantó una nave con tinajas de barro cocido, muy panzudas, lo que llamamos ahora “la primitiva nave de tinajas del siglo XIX”. Y así empezó a funcionar “Gaspar Naranjo – Vinos” como fue inaugurada la bodega.

El vino se facturaba a los clientes de varias poblaciones de España en cubas de madera. Todos los días iba el carro con vino tirado por reatas de mulas a la estación de Ciudad Real.

Cuando se cumple el Veinticinco Aniversario, la uva se molía con malacate de engranaje movido por un caballo y se compró el primer camión para llevar el vino a la estación.

Entre 1941 y 1948, cuando la bodega se repone de los desperfectos ocasionados por la guerra, la uva ya se descarga en el jaraíz y las moledoras funcionan con motores eléctricos elaborando el vino con maquinaria más moderna. Se cumple aquí el Cincuenta Aniversario.

En los años 60 las tinajas de barro, de la nave primitiva, se sustituyen por cemento con empotros del mismo material y barandillas metálicas, y sobre un pequeño palomar y una antigua aguardentería se construyen treinta tinajas de cemento de mil arrobas semienterradas.

En 1980 se construyen los primeros depósitos de gran capacidad, de cemento y de 250.000l cada uno.

Unos años después se completa el jaraíz instalando prensas continuas y se construyen depósitos metálicos de diferentes capacidades.

Cuando la bodega pasa a ser de Paco y sus hijos, se instala un laboratorio y se decide actualizar las instalaciones para la elaboración de tintos construyendo un nuevo jaraíz sobre las cuadras de las caballerías con un descargadero con sinfines de acero inoxidable, una moledora de rodillos despalilladora, una bomba de vendimia y dos depósitos autovaciantes con camisas de refrigeración.

El mercado vinícola y en concreto el europeo demanda cada vez mas vinos de calidad y de fermentación controlada por lo que, en 1990 se instala un equipo de frio de última generación. Y, en este mismo año, se construyen las nuevas oficinas en las antiguas dependencias del casero.

También se embotella por primera vez, situando la nave de embotellado dotada de la más moderna tecnología donde el tío Dionisio había instalado una granja de gallinas, la cual se ha ido aumentando de tamaño por las necesidades del mercado.

Reformas y actualizaciones en los siguientes años han ido construyendo lo que hoy es Bodegas Naranjo como la tienda “Jaraiz” situada en los porches primitivos, el salón de reuniones y conciertos en una parte de la nave de tinajas y la nave vanguardista de barricas que alberga su entrada en aquel pequeño palomar donde se construyeron las 30 tinajas de cemento. Esta nave recorre de manera subterránea el patio de la bodega llevando su salida a la nave de embotellado la cual luce en su fachada el escudo heráldico de la familia Muñoz de Cuerva.