Compartimos con vosotros el artículo de Pedro Pintado publicado en la revista Alimentos de la editorial Periodistas Asociados.

Lahar Brut Nature Reserva, Lahar Brut Nature rosado, Lahar Brut Nature y Lahar Brut

En Bodegas Naranjo viven con intensidad los prolegómenos de la campaña navideña, en la que, como en los últimos años, se dispara la venta de su gama de vinos espumosos: Lahar Brut Nature, Lahar Brut y Lahar Brut Nature rosado, de los que se venden unas 15.000 botellas al año.

Los vinos espumosos de Bodegas Naranjo están amparados por la marca de calidad diferenciada Cueva, que agrupa a un total de seis empresas en su mayoría radicadas en la localidad toledana de Villanueva de Alcardate.

Ramón Muñoz de Cuerva, gerente de la bodega, resalta la gran aceptación que estos vinos están teniendo entre los consumidores y destaca la calidad de los productos gracias a la materia prima seleccionada, la utilización del método tradicional en su elaboración y unos precios muy competitivos.


Según Ramón Muñoz de Cuerva, los ‘cueva’ no tienen nada que envidiar a los vinos amparados por la Denominación de Origen Cava, tratándose además de productos elaborados en Castilla-La Mancha que repercuten directamente en la industria vitivinícola de la región.

Los espumosos de Bodegas Naranjo se comercializan fundamentalmente en Castilla-La Mancha y, especialmente, en la provincia de Ciudad Real, dedicando una pequeña partida de la producción a la exportación, fundamentalmente China y Alemania, además de lo que se vende en la tienda de productos alimentarios y accesorios para el consumo del vino de la propia bodega.

Una de las principales características de los espumosos de Bodegas Naranjo, al margen del rosado, que se elabora con tempranillo, es la utilización de la variedad blanca moscatel de Alejandría que aporta un carácter muy fresco y floral a los vinos. Esta uva aporta el 60% del vino base mientras que para el 40% restante se utiliza macabeo. El brut nature permanece 12 meses en botella y el brut lo hace durante nueve.


La elaboración de espumosos comienza con la selección del fruto, utilizando los mostos más afrutados de cada cosecha con una correcta acidez para obtener el vino base.

El siguiente paso es el tiraje, fase en la que se añade al vino base levaduras y azúcares, que al activarse producen el carbónico natural de los ‘cueva’.

Posteriormente, comienza su letargo en las condiciones más favorables: el silencio de la cueva, una temperatura constante y sin alteraciones y la oscuridad del subterráneo. En esta fase, el vino va creando su espuma y van apareciendo aromas más complejos enriquecidos por la segunda fermentación.

Pasados 11 meses se inicia el aclarado. Las experimentadas manos del bodeguero inclinan las botellas, una a una, girándolas cada día un cuarto de vuelta para facilitar la concentración de las ya inactivas levaduras (lías) en la parte del cuello cercano a la boca.


El degüello pone el punto final al proceso. Se extraen las lías generadas en la segunda fermentación. El vino perdido en este proceso se repone con el de otra botella y se tapona con un corcho asegurándolo con un bozal.

Articulo de Pedro Pintado publicado en la revista «Alimentos gastro, viajes & tendencias» de Periodistas Asociados

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